Daños y perjuicios estéticos

Subsistencia de las cuantías indemnizatorias actualizadas de las tablas I a V del anexo «Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación», de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, incorporado por la Ley 30/1995, de 8 de noviembre.

A nuestro juicio, son las secuelas y el tratamiento de las mismas tales como las deficiencias psíquicas, físicas y estéticas del accidentado, la parte más compleja de la ley, tanto por su extensión, como por su intensidad. Se introduce un nuevo Título IV (arts. 32 a 143) en el Texto Refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre (en lo sucesivo, LRCSCVM), denominado “Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación”, que consta de dos Capítulos.

Todos estos aspectos se incorporaron a través de la profunda modificación que la disposición adicional octava de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, llevó a cabo en el título I de la Ley sobre uso y circulación de vehículos de motor, reorganizándolo íntegramente, de modo que respondiera al conjunto de las tres directivas que han sido adoptadas en este seguro. Este texto legal, modifica el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor aprobado por Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre. A partir de la fecha de la sentencia de instancia, el perjudicado conservará el poder adquisitivo mediante el cobro de los intereses por mora procesal del artículo 576 de la L.E.C. y en su caso mediante el cobro de los intereses del artículo 20 de la Ley del Contrato de Seguro. El incumplimiento del deber que pesa sobre el lesionado constituye causa no imputable a la entidad aseguradora a los efectos de la regla 8ª del artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro, relativa al devengo de intereses moratorios; el incumplimiento del deber que pesa sobre la entidad provoca que, a los efectos del artículo 7.3 c) de la LRCSCVM, carezca de validez la oferta motivada que no haya ido precedida de dicho informe o que no lo adjunte. Aplicando la fórmula obtienen el total del perjuicio estético dinámico, que correlacionan con la escala del baremo de la Ley 30/1995.

Ese concepto viene desarrollado en el artículo 36 de la Ley 35/2015, que identifica al perjudicado como la víctima del accidente salvo en los casos en los que concurra un fallecimiento. Y ello es así porque esta Sala, según la STS 13 julio 1998 (El Derecho 11371), no está vinculada “más que por el imperio de la ley y su propia interpretación jurisprudencial”. El principio valorista es acogido, a estos efectos, por el artículo de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, donde se establece que la cuantía de la indemnización se calculará con referencia al día en que se produjo la lesión, sin perjuicio de su actualización con arreglo al índice de precios al consumo a la fecha en que se ponga fin al procedimiento.

El artículo 26 de la Ley 50/1980 dice que «para la determinación del daño se atenderá al valor del interés asegurado en el momento inmediatamente anterior a la realización del siniestro». El incumplimiento de este deber constituye causa no imputable a la entidad aseguradora a los efectos de la regla 8.ª del artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro, relativa al devengo de intereses moratorios. El artículo 101 de la Ley 35/15 define el perjuicio estético como cualquier modificación que empeore la imagen de la persona y abarca tanto la dimensión estética como la dinámica. Según el número 6 del apartado primero del anexo del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por RDL. De esa normativa, pasamos al preludio del baremo de accidentes que tenemos hoy en día, Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, que tiene un enfoque mucho más moderno, y que tiene una estructura similar al baremo de accidentes de hoy en día, sin llegar al detalle y la precisión de la Ley 35/2015.

Como último concepto indemnizatorio relevante, puesto que la norma tiene miles de particularidades que tendremos que analizar en cada caso, siendo esta entrada exclusivamente una aproximación a toda la profundidad de la Ley 35/2015, y para cerrar el apartado de lesiones temporales, nos encontramos con el perjuicio patrimonial, dividido, como sabemos, en daño emergente y lucro cesante. Este último caso, el de los allegados, se concreta en el artículo 67 de la Ley, definiéndolas como aquellas personas que hubieran convivido familiarmente con la víctima durante un mínimo de cinco años inmediatamente anteriores al fallecimiento y fueran especialmente cercanas en parentesco o afectividad.

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