Violencia doméstica en el ámbito familiar

La violencia doméstica en el ámbito familiar.

Se define como violencia domestica aquellas relacionadas con la física, psicológica y sexual entre personas que conviven.

La forma oficial en la que vivan es irrelevante ya que pueden estar casadas, convivir como pareja, ser pareja de hecho. Tampoco es tenido en consideración la orientación sexual o la edad entre los afectados.

Otro factor no determinante es si la relación continua, esta extinguida o solo se ha disuelto durante un tiempo. Tampoco es importante el lugar donde se de esta situación ya que puede ser en casa, en la calle, en un centro comercial, aunque mayoritariamente esta situación se suele dar en el domicilio conyugal.

Teniendo en cuenta todas estas valoraciones podemos deducir que la violencia domestica es un delito, ofensivo y no queda dentro del ámbito privado.

Existen muchas formas de violencia y variantes, ya que puede ser violencia física o verbal, pero también puede darse que la persona ignore las necesidades de otra, la humille en privado como públicamente, intimidación, amenaza, violación llegando incluso al asesinato.

Todas estas formas de violencia sin delito. Por lo tanto, la policía puede actuar de oficio ya que en ningún caso es un asunto privado. Las leyes fundamentales constituyen que “Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física”.

Últimos estudios revelan que la violencia machista se da en diferentes estratos sociales y en personas con diferentes niveles de estudios e ingresos. Tampoco discrimina por edad, religión o cultura.

Toda esta situación es un circulo vicioso que pasa de la excepcionalidad. No es una pelea de enamorados ni una pelea en un bar. Es una forma de convivir que un dominante impone a otra persona como forma de convivencia. Esta convivencia suele seguir un patrón y siempre esta justa a un impulso propio del agresor.

Si la situación se dilata en el tiempo la frecuencia de los ataques suele disminuir, a la vez que la violencia de los mismo es mayor. Por lo tanto, podemos decir que la violencia machista no es un caso aislado. Debe darse una continuidad en el tiempo. Siguiendo con los estudios podemos decir que en España una cuarta parte de las mujeres han sido victimas de la violencia de género en algún momento de sus vidas.

Los niños se ven muy afectados por esta conducta ya que ven que la resolución de conflictos en el ámbito familiar es en forma de violencia y debemos recordar que los niños aprenden por imitación y observación.

Todo niño tiene derecho a una educación no violenta.

Los padres en su mayoría quieren transmitir buenos valores a sus hijos, darles protección y apoyo a lo largo de su crecimiento. Si bien es verdad que la discusión entre padres es algo habitual en todas las familias, estas nunca pueden derivar en violencia. Prácticamente todos los niños que sufren violencia en sus hogares se avergüenzan de la situación y no se la cuentan a sus amigos o allegados.

Estos niños suelen estar sometidos a mucha presión derivando la mayoría de las veces en enfermedades psiquiátricas y trastornos. Además, estos niños sienten cierta responsabilidad por lo que ven en casa. Hacer valer una opinión en base a la violencia nunca debe ser una forma de enseñanza para con los niños.

Normalmente en la edad adulta los niños repiten esta situación cuando son adultos.

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